La otra realidad del Cannabis

Documental de investigación médica del cannabis y su aplicación en enfermedades

PELÍCULA DOCUMENTAL

LAS CUESTIONES DEL DOCUMENTAL 

Aplicaciones médicas y usos del Cannabis medicinal

Beneficios y contraindicaciones

Efectos secundarios a corto y largo plazo en la salud

Cannabis y cáncer.

Efectos de la marihuana  en el cerebro.

Consumo responsable y sano.

Enfermedades crónicas

Enfermedades autoinmunes

Avances científicos

Las farmacéuticas y los nuevos medicamentos de cannabis

Las asociaciones de consumidores

Regularización y regulación del cannabis

La lucha del enfermo por mejorar su calidad de vida

Los problemas socioeconómicos, laborales, médicos y emocionales de los enfermos que consumen marihuana como alternativa médica.

¿Qué sucede en las personas cuando la salud no funciona correctamente? Y si la enfermedad aprieta, ¿en qué lugar quedan los tabúes y la moral?

En La otra realidad del Cannabis se presentan distintos testimonios de científicos, médicos, estudiosos, farmacéuticas y expertos en cannabinoides, que abrirán el debate en torno a las propiedades médicas de esta planta milenaria y a la vez demonizada.

¿Es el cannabis la medicina del futuro? ¿Es Como afirman algunos, la panacea del siglo XXI? ¿O es, como dicen otros, una planta sin utilidad médica y que abre las puertas al consumo de otras drogas?

Por primera vez hablarán los enfermos de cómo es vivir con su dolencia fuera de la ley. Si una planta es capaz de aliviar tu enfermedad,¿ la usarías?. Si además te dicen que hay investigaciones científicas que avalan esas propiedades médicas ¿por qué tendrías que utilizarla de manera ilegal?

Vivimos tiempos en los que los avances en esta cuestión son tanto cuantitativos como cualitativos porque la medicina está ahondando en el conocimiento del cannabis y de sus mecanismos de actuación a nivel del organismo humano. Este avance es consecuencia  principalmente de la descripción de que nuestro cerebro y también algunos órganos periféricos, fabrican, contienen y utilizan una serie de moléculas que denominamos cannabinoides endógenos o “endocannabinoides” que, aunque son estructuralmente diferentes a los cannabinoides presentes en la marihuana, el hachís u otras preparaciones de la planta Cannabis sativa, forman parte de un sistema de modulación del organismo que contiene las dianas sobre las que actúan los cannabinoides vegetales.

El sistema endocannábico modula la entrada de energía así como el transporte, metabolismo y almacenamiento de nutrientes. Los endocannabinoides están involucrados en la mayoría de nuestras células y estructuras. Controlan una gran variedad de funciones de los sistemas nervioso, circulatorio, reproductor e inmunológico. Los mensajeros endocannabinoides ayudan a las células a comunicarse. Normalmente protegen las células sanas mientras que matan a las cancerígenas. En todos los animales, el sistema nervioso está hecho de los mismos componentes, grandes números de células neuronales transportando señales eléctricas y cada vez que las células se encuentran, estas señales se pasan a un receptor a través de un mensajero químico en la siguiente célula llamado Neurotransmisor. Dentro del cerebro hay distintos tipos de neurotransmisores como dopamina y serotonina.

Todos los animales, desde los moluscos, peces, elefantes, hasta los humanos han heredado esta estructura básica desde hace millones de años. Las criaturas marinas y otras primeras criaturas evolutivas desarrollaron un sistema innovador. El sistema nervioso adquirió un nuevo compuesto químico, y éste químico se relaciona estructuralmente con la misma forma que el químico que se encuentra en el cannabis. Debido a este parecido, estas nuevas señales se llamaron cannabinoides.

Hay muchas expectativas puestas en las posibles aplicaciones terapéuticas de estas sustancias, un tema de evidente actualidad y que desborda de hecho la frontera de lo estrictamente científico o clínico. Los investigadores están poniendo de manifiesto que la manipulación farmacológica de este nuevo sistema de modulación con moléculas progresivamente más selectivas, en cuanto a las dianas sobre las que pueden actuar, puede proporcionar beneficio terapéutico en diversas patologías, algunas de ellas huérfanas hasta el momento de eficaces tratamientos farmacológicos.

En la actualidad existen diversas enfermedades en las que se investiga la utilidad de medicamentos derivados de la marihuana y hay varios medicamentos que contienen THC sintético como el Marinol o la Nabilona usados para evitar las náuseas y vómitos derivados de la quimioterapia en tratamientos de diversos tipos de cáncer o el Sativex (r), un extracto botánico de THC y CBD, otro tipo de cannabinoide antioxidante y sin efectos psicoactivos, que se usa para tratar el dolor neuropático y la espasticidad que aparecen en la esclerosis múltiple y que en 2010 se aprobó en nuestro país para su comercialización por la farmacéutica Almirall.

Por último, se debe también mencionar que, a partir de la descripción de los distintos elementos que forman parte del sistema endocannabinoide, se empieza a disponer de las suficientes herramientas para analizar con objetividad el fenómeno del abuso de cannabis, una droga para la que, la falta de datos concluyentes acerca del mecanismo de actuación a nivel cerebral de sus principios activos, ha sumido en una situación de relativa interinidad que ha permitido interpretaciones extremas acerca de sus efectos sobre la salud, o bien comparándola en toxicidad con otras drogas como la heroína o la cocaína, o bien considerándola como poco peligrosa e, incluso, saludable.

El aceite de cáñamo, el que se utiliza en cosmética, se obtiene por primera presión en frío de los cogollos de la planta «Cannabis Sativa». Ya es muy frecuente que las empresas de cosmética natural lo incluyen en sus formulaciones, pues sus propiedades son realmente efectivas para la salud de nuestra piel. Es un aceite rico en ácidos grasos esenciales, como el ácido linoléico, que mejora la calidad de la piel, con porcentajes superiores al aceite de sésamo o el de onagra. Contiene muchas vitaminas, en especial la Vitamina E (que ayuda a aumentar el flujo sanguíneo y reestructura la epidermis) con un porcentaje superior al del germen de trigo. Todos los productos cosméticos que contengan esta planta en su composición tienen propiedades hidratantes, reafirmantes y regeneradoras de la piel. También es rico en antioxidantes, luchan contra los radicales libres, responsables del deterioro de nuestro cuerpo y por la tanto, también de nuestra piel. Estas propiedades lo hacen idóneo para la elaboración de productos hidratantes corporales y mascarillas para el cabello. En ocasiones, se mezcla con aloe vera y el resultado es bastante beneficioso para el cabello dañado y débil. El aceite de cáñamo tiene facultades extraordinarias de penetración. En pocos minutos su fluidez le permite hacer efecto. Las personas que lo usan para masajes lo comparan con un aceite seco. Es el mejor aceite «no graso».

Es una excelente fuente de ácidos grasos omega 3 y omega 6. Por ello, su consumo en nutrición o alimentación  ayuda a la prevención de enfermedades cardiovasculares, reduce la presión sanguínea y coopera en la reducción de inflamaciones y los síntomas de la artritis. Además, sus propiedades antioxidantes y vasoactivas vienen de las sustancias hidrosolubles que contiene.

El cannabis que se produce actualmente y según estudios de la Coordinación Nacional de la Política de las Drogas de Suecia puede registrar hasta un 24% de THC, mientras que en 1961 sólo alcanzaba el 5%. La primera propuesta en el estado español para estudiar un marco legal para el cultivo, venta y consumo del cannabis se está debatiendo actualmente en Euskadi.

Los beneficios potenciales de cannabis medicinal de las personas que viven con cáncer incluyen los efectos antieméticos, la estimulación del apetito, el alivio del dolor y una mejoría del sueño. En la práctica de la oncología integrativa, el médico puede recomendar cannabis medicinal no sólo para el manejo de los síntomas sino también por su posible efecto antitumoral directo.

Los cannabinoides contribuyen a la eliminación de las células tumorales. Así diversos estudios han demostrado que estos compuestos son capaces de activar un proceso de muerte celular programada denominado “apoptosis” y reducir el crecimiento de tumores establecidos en ratones y ratas. Por el contrario los cannabinoides no afectan a las células no tumorales del organismo, a las que incluso parecen proteger frente a diferentes situaciones en las que pueden resultar dañadas.

De acuerdo con un estudio desarrollado por Guillermo Velasco y sus colegas de la Universidad Complutense, el THC, el ingrediente activo de la marihuana, conduce a la muerte celular programada de las células de tumores cerebrales mediante la activación de un proceso denominado “autofagia” (literalmente autodigestión). Utilizando ratones modificados para acarrear tumores cerebrales humanos, la investigación encontró que este proceso resulta esencial para que los tumores reduzcan su volumen.

Durante la última década una rica investigación básica ha permitido caracterizar el sistema cannabinoide. Comienzan a acumularse pruebas de que los cannabinoides podrían ser eficaces en el tratamiento de las náuseas y vómitos por quimioterápicos antineoplásicos, el dolor, la espasticidad y otros síntomas de la esclerosis múltiple y algunas alteraciones del movimiento.

Hay que esperar la publicación de los resultados de los ensayos clínicos en curso con extractos de Cannabis por vía oral y sublingual para definir de manera precisa su lugar en terapéutica en estas y otras indicaciones. Actualmente se están desarrollando nuevas vías de administración como la rectal, sublingual o transdérmica para evitar los efectos perjudiciales del humo del Cannabis fumado.

Aunque el futuro inmediato parece basarse en medicamentos derivados directamente del Cannabis, la investigación actual tiende a desarrollar por un lado nuevos fármacos que actúen potenciando o inhibiendo los efectos de los cannabinoides endógenos y por otro, fármacos sintéticos agonistas y antagonistas de los receptores cannabinoides. España es el primer país europeo en consumo de cannabis y el segundo en consumo de cocaína, por detrás de Inglaterra.

Algunas sustancias contenidas en el cannabis han demostrado ya beneficios más que solventes en algunas patologías neurológicas y parecen ser muy adecuadas para algunos efectos secundarios de la quimioterapia. La reciente presentación de las conclusiones de un estudio clínico promovido por instituciones médicas y farmacéuticas catalanas en el que se ha evaluado la utilidad terapéutica del Sativex, un aerosol oral compuesto por una mezcla de extractos de cannabis, ha vuelto a traer a los medios de comunicación la controversia sobre el posible uso clínico de la marihuana y sus derivados. Aunque esta planta se ha empleado médicamente desde hace al menos 50 siglos, los aspectos precisos de cómo actúan en el organismo sus componentes activos (los denominados cannabinoides) no se dilucidaron hasta mediados de los años noventa. A partir de entonces, la investigación científica sobre estos compuestos ha experimentado un espectacular auge, gracias a lo cual conocemos hoy en día bastante bien cómo actúan en el organismo los cannabinoides y cuáles pueden ser algunas de sus aplicaciones terapéuticas más inmediatas.

Sin embargo, las restricciones legales que existen desde hace muchos años para prescribir y dispensar derivados del cannabis han dificultado enormemente el estudio del potencial terapéutico de esta planta, de manera que en la actualidad no existen muchos estudios que cumplan exhaustivamente los criterios metodológicos necesarios para ser considerados investigaciones clínicas controladas. En este contexto, el estudio catalán aporta un importante grano de arena al campo y, de forma general, confirma ensayos clínicos previos que apoyan la posible utilización de estas sustancias en el tratamiento de los síntomas de diversas patologías.

¿Qué conocemos hoy en día acerca del potencial terapéutico de esta planta? Debemos sopesar en primer lugar, como para cualquier fármaco, cuáles son los efectos terapéuticamente relevantes respecto a los efectos secundarios que puedan minar la calidad de vida del paciente. En este sentido, los estudios clínicos llevados a cabo con preparados de cannabis y con cannabinoides purificados revelan que su perfil de seguridad es más que razonable y que los efectos secundarios como somnolencia, desorientación, confusión e hipotensión que pueden ejercer en algunos pacientes suelen caer dentro de los márgenes aceptados para otros medicamentos. A pesar de ello, el uso clínico del cannabis y sus derivados es todavía bastante limitado. El efecto terapéutico mejor establecido hasta ahora de los preparados del cannabis y los cannabinoides purificados es la inhibición de la náusea y el vómito en pacientes de cáncer tratados con agentes quimioterapéuticos. Así, en la actualidad se permite en algunos países la prescripción para esta indicación de cápsulas de Marinol (medicamento compuesto del cannabinoide más potente de la planta, el delta-9-tetrahidrocannabinol) y Cesamet (medicamento constituido por un derivado sintético de dicho cannabinoide, la nabilona), así como la dispensa de marihuana medicinal.

Entre otros probables usos clínicos del cannabis y los cannabinoides, cuyo estudio se encuentra en fases avanzadas de ensayos clínicos, podríamos destacar el tratamiento de diversos tipos de dolor (el antes mencionado Sativex, empleado en el estudio catalán, ya ha sido registrado en Canadá para la reducción del dolor neuropático en pacientes de esclerosis múltiple), la espasticidad asociada a la esclerosis múltiple y la pérdida de apetito y peso que tienen lugar en enfermos de sida. Existen además otras posibilidades terapéuticas de los cannabinoides que aún se hallan en fases más tempranas de ensayos clínicos o en fases preclínicas.

¿Entonces es el cannabis (como afirman algunos) la aspirina del siglo XXI, esto es, una panacea y remedio para la curación de innumerables dolencias? ¿O es por el contrario (como claman otros) una planta sin utilidad médica e incluso una sustancia maldita que abre las puertas al consumo de drogas duras? Obviamente ninguna de las dos cosas.

El hecho de que existan en prácticamente todos los rincones del organismo moléculas específicas que ligan los cannabinoides y median su acción hace que el potencial terapéutico teórico de estos compuestos sea grande, especialmente en el caso de enfermedades huérfanas para las que no existen aún terapias eficaces. Sin embargo, en algunas otras afecciones  para cuyo tratamiento ya se dispone de fármacos aceptables los efectos de los cannabinoides suelen ser de una potencia moderada. Ahora bien, los cannabinoides combinan acciones muy diversas que, aunque cada una de ellas leve en intensidad, en conjunto permiten atacar distintas dolencias simultáneamente y por tanto matar varios pájaros de un tiro. Sirva como claro ejemplo de ello el tratamiento paliativo de los enfermos de cáncer, en los que el cannabis y sus derivados pueden inhibir las náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia, aumentar el apetito, atenuar la pérdida de peso, aliviar el dolor, disminuir la ansiedad y permitir una mejor conciliación del sueño.

Aunque sobre el papel los medicamentos que contienen cannabinoides purificados poseen una potencia de acción mayor y un perfil farmacológico más estandarizable que los preparados crudos del cannabis, estos últimos (incluido el porro terapéutico) resultan en ciertas ocasiones mejor tolerados por los enfermos, quizás debido a que en la planta existen otros compuestos como el cannabidiol que pueden potenciar algunos efectos terapéuticos y atenuar algunos efectos secundarios. Nunca deberíamos pues olvidar que cada enfermo es un ser humano único y como tal merece ser tratado. En este sentido, el estudio catalán ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de revisar las restricciones legales que impiden decidir libremente a médicos y pacientes sobre una práctica que por otro lado ya es habitual en muchos enfermos.


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